Por Juan Vázquez

Por lógica, esperamos que nuestro proyecto o empresa sea rentable, sin embargo, algunos modelos de negocio contemplan el no generar ganancias los primeros años, y al contrario, contemplan la pérdida de dinero (algunas veces mucho) para lograr el siguiente paso en el crecimiento de la empresa. Muchas veces para obtener una base de datos de clientes, otras veces simplemente es la consecuencia de la innovación que están buscando introducir al mercado.

Revisaremos algunos casos de empresas que todos conocemos y que pasaron por esta situación. ¿Por qué lo hicieron? y ¿Cuánto duro esta fase? son algunas de las preguntas que vamos a responder a continuación.

Rappi

  Los estados financieros de esta empresa en diciembre de 2017 reflejaban pérdidas millonarias. Sin embargo, esto no preocupaba a los inversionistas, ni a los fundadores de esta empresa, ¿el motivo? Sebastián Mejía, Presidente de Rappi, declaro: “Rappi es una empresa que no genera utilidades. Utilizamos todos los recursos para seguir nuestra expansión territorial, mejorar nuestra tecnología y alcanzar nuevo talento; inversiones fuertes con las que queremos atraer usuarios para que utilicen nuestro producto”.

¿Por qué una empresa como Rappi, que no generaba utilidades, era tan atractiva para los inversionistas?

Los inversionistas en Silicon Valley se caraterizan por buscar y encontrar ciertos patrones e indicadores en empresas de carácter tecnológico, patrones que hacen que estas compañías crezcan al ritmo de convertirse en unicornios. Por decirlo de una manera, es una apuesta al futuro de la empresa, la cual no generará ganancias hasta un mediano o largo plazo.

Uno de los primero objetivos de Rappi era generar una base de datos lo suficientemente grande de usuarios que confíen en la empresa para poder diversificar en un futuro su modelo de negocio en distintas ramas, como son los productos físicos, viajes, videojuegos, etc.

Tesla Motors

Qué extraño camino ha recorrido Tesla Motors. La idea era sencilla: crear el primer coche deportivo eléctrico del mundo. Tesla fue constituida en junio de 2003 por Martin Eberhard y Marc Tarpenning. Un año después, Elon Musk invirtió en la primera empresa automovilística de Silicon Valley y se convirtió en su presidente. En 2009, Tesla recibió un “préstamo de 465 millones de dólares del Departamento de Energía de Estados Unidos” y salió a bolsa al año siguiente.

Sin embargo, no fue hasta 2013 (una década después de su lanzamiento) cuando Tesla experimentó su primer trimestre rentable. Wired informó de que “Tesla registró unas ventas de 562 millones de dólares, un aumento de más del 80% respecto al último trimestre, con 4.900 sedanes Model S entregados.” Aunque parte de esos

ingresos se debieron a la reducción de los costos de producción, Tesla también ganó dinero con la venta de servicios de desarrollo para el Mercedes-Benz Clase B eléctrico y el Toyota RAV4 EV.

Aunque los beneficios disminuyeron, el futuro parece brillante para Tesla. Según Forbes, los ingresos han aumentado de 620,5 millones de dólares, frente a los 615,2 millones del cuarto trimestre, y la empresa alcanzará su cuota. Además, el analista de

investigación Adam Jonas declaró recientemente: “Ni siquiera dos años después de la entrega del primer Model S, Tesla Motors ha pasado de ser una incipiente empresa emergente a ser posiblemente la compañía automovilística más importante del mundo”. No estamos bromeando. Tesla también se está convirtiendo en una fuerza emblemática en el esfuerzo de Estados Unidos por fomentar el crecimiento del empleo en la fabricación de alta tecnología.”

Amazon

Probablemente, ya conozcas los orígenes de Amazon. Jeff Bezos dejó su cómodo trabajo en Wall Street y se trasladó a Seattle para vender libros en línea desde su garaje en 1994. En 1996, las ventas de Amazon alcanzaron los 15,7 millones de dólares y los 147,8 millones en 1997. No hace falta decir que la gente estaba intrigada.

Luego, a finales de la década, Amazon no era tan prometedor como parecía. A pesar de tener unos ingresos de 1.600 millones de dólares en 1999, Amazon consiguió perder 719 millones. Las cosas no mejoraron en el año 2000, cuando se descubrió que Amazon sólo tenía alrededor de “350 millones de dólares de efectivo en mano”, a pesar de haber recaudado miles de millones de dólares.

Jeff Bezos finalmente obtuvo beneficios en 2003, nueve años después de su fundación y siete años después de salir a bolsa. Bezos consiguió dar un giro a las cosas de

Amazon despidiendo a una séptima parte de la plantilla de la empresa y cerrando algunos centros de distribución.

En la década siguiente a los primeros beneficios de Amazon, todavía se debate si realmente gana dinero. Por ejemplo, había un artículo del NASDAQ en octubre de 2013 que se preguntaba “¿Llegará Amazon a ganar dinero?” Sin embargo, el antiguo empleado y accionista de Amazon, Eugene Wei, sostiene que Amazon sí obtiene beneficios con la mayoría de los artículos que se venden en el sitio y que también tiene un modelo rentable.

Como podemos observar, esas noticias que leemos en redes sobre una empresa que no genera utilidades no siempre significa que la empresa esté en riesgo, sino que es parte de un proceso de maduración y crecimiento para las empresas y sus modelos de negocio innovadores.

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