Por David García     

La idea más común de todo estudiante universitario promedio es que una vez que se gradúe, obtendrá su “y vivieron felices para siempre”. Lo anterior hace suponer que de ahora en adelante todo será más fácil, donde él/ella y todos sus compañeros(as) egresados obtendrán trabajo, ganarán independencia económica, se podrán dar la vida que siempre quisieron. Si esto fuera verdad entonces todos viviríamos con una excelente calidad de vida, ¿cierto?

Hoy en día, los programas universitarios de escuelas públicas o privadas no han sido renovados y siguen enfocándose en conocimientos prácticos de hace 10 o 5 años. Para como el mundo avanza tan acelerado, un estudiante tiene que egresar con los conocimientos más frescos al momento para poder ser competitivo en un ámbito laboral.

Si eres estudiante de cualquier licenciatura, ingeniería o cualquier rama de educación superior y estés en el semestre que estés (iniciando, a media carrera o a punto de graduarte), te invito a que busques empleos con tu perfil profesional; te vas a dar cuenta que pedirán requisitos que en la universidad ni siquiera te mencionaron. Este ejercicio es importante, ya que mientras aún estés en la universidad tendrás tiempo de buscar la forma de aprender lo que el mundo laboral te va a demandar. Intenta hacer tu CV y quizá, sea ahí cuando te percates que no es tan espectacular como pensabas o podría ser.

Normalmente, en las universidades te enseñan la base de los conocimientos de tu área y posteriormente te enseñan a aplicarla y suelen hacerlo con el “método difícil pero completo”. ¿Qué pasa cuando pides trabajo y te piden usar el método fácil y rápido? Simple, ¡no sabes hacerlo! Les dirás que puedes hacerlo como te lo enseñaron en la carrera pero que tardarás un poco más y por eso mismo no te contratarán, las empresas necesitan eficiencia y no todas están dispuestas a invertir en tu curva de aprendizaje (esto aplica tanto para ingeniería, marketing, diseño digital y muchas licenciaturas sociales). En ese momento, te darás cuenta que los tres, cuatro o cinco años en que te preparaste no fueron suficientes para dominar el mundo como siempre quisiste o imaginaste. Aclaro, con ello no quiero decir que fue en vano sino es más una invitación – ¡debes hacerlo! – a que mientras estés a tiempo, explotes tus recursos y potencial.

Mientras estés cursando tu carrera universitaria es importante que busques cursos especializados, diplomados, seminarios, talleres, etc., de lo que es a fin a tu carrera, que te guste y seas bueno para poderte empapar de lo que en el mundo laboral es lo más actual y, por ende, se demanda. Asimismo, no se compara el obtener un conocimiento práctico, las ofertas de trabajo piden de 2 a 3 años de experiencia, algo que si sólo te dedicas a estudiar jamás vas a obtener, he ahí la importancia de buscar pasantías o trabajar en tu área de estudio.

Con todo esto mencionad, te invito a que rompas tu zona de confort ahora que tal vez tus padres o algún familiar te apoya con los gastos, o si ya vives solo(a) también. Busca ir más allá de esa idea de que al graduarte todo será diferente porque si no lo haces ahora, cuando llegue el momento, será dos o tres veces más fácil. Comienza hoy, aparte de disfrutarlo y sumar a tu experiencia dentro de la universidad porque llevarás tu realidad a las aulas, eventualmente todo recobrará un sentido más práctico, más aplicable y más efectivo.

Y tú, ¿qué has hecho hoy para dejar de ser ese estudiante promedio? Recuerda que es en beneficio de tu desarrollo personal y profesional.

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