Por Juan Vázquez     

1. Liderazgo
Como todos sabemos, una empresa exitosa no necesita jefes sino líderes. Serás responsable de tomar decisiones importantes para la empresa, establecer una nueva dirección cuando sea necesario y atraer a las personas adecuadas para llevar alcanzar su visión.

Tendrás que dar instrucciones, dar retroalimentación y motivar a las personas para que trabajen para ti, e incluso puede que tengas que actuar como figura pública de tu empresa. Hay algunas habilidades básicas que acompañan a ser un líder, como mantener la calma en situaciones tensas y estar siempre dispuesto a escuchar las opiniones de los demás. Sin embargo, no existe el/la líder perfecto. Siempre cometerás errores y siempre tendrás espacio para aprender más sobre cómo trabajar bien con tu equipo.

2. Administración de recursos

Administrarás una variedad de recursos como empresario, desde el flujo de caja hasta los empleados, los proveedores y los socios. Nunca tendrás una máquina perfectamente aceitada que dirigir, pero puedes elegir los componentes correctos y tomar medidas proactivas para asegurarte de que sigan funcionando bien en conjunto.

La gestión eficaz de los recursos exige tiempo y diligencia, los cuales escasean como emprendedor por lo que la mayoría de los emprendedores se encuentran deseando poder hacerlo de alguna manera más fácil.

3. Balance vida-trabajo

Has invertido tanto en tu startup que no te das cuenta de que llevas demasiado tiempo trabajando en ella. Ya sea eso o estás tan entrado en el trabajo y atrasado en los plazos, que no puedes detenerte a pensar en la última vez que te tomaste un descanso.

Lograr un equilibrio entre la vida laboral y personal es difícil en cualquier campo, pero especialmente para los emprendedores. Desafortunadamente, no existe una solución que funcione para todos y no existe una estrategia que pueda brindarle un equilibrio perfecto de una vez.

4. Paciencia

Nada bueno sucede de la noche a la mañana, y aunque hay historias ocasionales de “éxitos de la noche a la mañana” en el mundo de las startups, la realidad es que esos emprendedores han trabajado arduamente durante años mientras ven colapsar a otras empresas antes de llegar a ese punto. Aún así, después de jugar con su idea durante años, gastar miles de dólares de su propio dinero para poner en marcha las cosas y esperar meses a través de las etapas de desarrollo inicial, puede ser desesperante esperar constantemente el “punto de inflexión” cuando su negocio se vuelve exitoso.

5. Visión

Visualiza tu negocio y cúmplelo. No basta con tener ideas o sueños, es importante buscar los medios para llevarlos a cabo. Recuerda que si tú no lo haces, nadie lo hará por ti.

6. Toma de decisiones

La toma de decisiones va de la mano con el mundo del emprendimiento. Tomarás decisiones importantes, como dónde trasladar la empresa y pequeñas decisiones, como aprobar la solicitud de vacaciones de un empleado, todos los días.

La fatiga de las decisiones es un fenómeno real y enfrentarse a tantas decisiones pueden hacer que te preguntes si alguna de ellas es la “correcta”. Nuevamente, aquí hay mejores prácticas que pueden ayudar: reducir el estrés al eliminar otras decisiones y usar análisis de estilo “pro – contra” para encontrar las soluciones más efectivas. Aunque en última instancia siempre te encontrarás deseando tomar decisiones cada vez mejor.

 

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