Por Pablo Domínguez   

 

Con el paso de los años me he vuelto alguien pragmático. En el pasado encontraba misteriosas e irracionales a estas personas, pero ahora soy el más interesado por pasar a la ejecución desde el siempre inocente: “¡Hey! ¿Qué tal si hacemos esto?” Porque vamos, ¡acéptalo! Tú has sido esa persona que es una mina de ideas y sueños, el de las ideas millonarias entre tus amigos, pero… ¿cuántas de ellas estás llevando a cabo ahora mismo?, ¿cuántas terminaste o siquiera empezaste?

Sí, es difícil. Eres el único y la única que te puede juzgar. Has de tener tus razones bien válidas, porque distinguir entre la bruma por lo que vale la pena luchar, sigue siendo de las cosas más difíciles para el ser humano.

Te diré algo: Tener ideas nada vale. La ejecución lo es todo.

Okay, te hace sentir incómodo, no estás de acuerdo. Mejor está otra: Done is better than perfect.

El cómo se hacen las cosas, pfff… es otro tema, sin duda, pero centrémonos. El empezar siempre es lo más difícil, hasta que te encuentras algo más difícil. Y, ¡cómo encontrarlo si no empiezas!

Es común en esta época de pandemia perder la noción del tiempo y batallar con ciclos masivos de procrastinación, que terminan trayendo ansiedad, y pues sentimientos poco bonitos. Te quiero ayudar a ponerte en marcha compartiéndote unas cosillas. No te prometo nada, o bueno sí, pero léelas y dime qué piensas.

  1. Inspírate.

Lo primero para bajar esas ideas de las nubes, y abstraerlas en algo tangible con la forma exacta que deseas, es conocer el entorno; esto es, ganar contexto de lo que están haciendo otros y aprender de ellos. Eso requiere una cantidad enorme de humildad para decir: “Eso es bastante bueno. ¿Cómo puedo hacerlo mejor?”, “No estoy ni de cerca de ser tan bueno para hacer algo similar, por ahora”.

Este consejo más que motivarte a levantarte de la cama, tiene como fin a que sigas pensando, pero en algo más específico. Agarra un lápiz y papel, y deja evidencia de ese momento de epifanía. Si tuvieras todo el tiempo y los recursos del mundo, ¿qué sería lo primero que pondrías en marcha? Ahora bien, no tienes aún esa habilidad, capital, conocimiento o equis cosa. ¿Cómo lograrás llegar a lo que acabas de poner en el papel con lo que tienes a tu alcance?

Lo anterior lo englobaría en empezar a saber lo que no sabes. Mientras más rápido mejor. Tampoco se trata de reinventar la rueda, pues como dice esa célebre frase de Picasso: los buenos artistas “copian”, los genios “roban”. Háblale a ese amigo, comenta en esa publicación, manda ese tweet. Averigua, ponte social. Haz networking.

Si es para ti aún muy difícil, te dejo una brevísima lista de recursos curados de Tecnología, Innovación y Emprendimiento.

Tecnología:

Innovación:

Emprendimiento:

Miscelánea (general):

  • TED Talks Pinterest Medium
  • Nuestro Blog de CETIEM

      2. No vivas de inspiración. Dicho de otra forma, no vivas de humo ni de tus sueños mismos. Al mejor alumno le toca dejar estudiar y enfrentarse al mundo, donde con suerte, probará una minúscula parte de lo que aprendió. Es bien fácil emocionarse con algo, pero es igual de fácil en quede en nada.

Eventualmente tendrás que poner en marcha toda esa inspiración acumulada para hackear tu camino entorno a ese objetivo que te has puesto, de lo contrario… déjame decirte que sólo has perdido el tiempo y has vuelto eso que te inspiró, en entretenimiento puro.

      3. Establece la meta. Mide. Mejora.

Lo que no se mide, no se puede mejorar. Establece una meta de horas al día o a la semana. Como cualquier hábito o nueva habilidad, si no se usa, se olvida o peor aún, se atrofia.

Alguien que se pone como meta correr un maratón muy seguramente cuando inicia no tendría una métrica de kilómetros sino de tiempo. “Si en 10 minutos puedo correr a tal paso, entonces habré mejorado 25% de cuando empecé”. Dos meses después, cambiará lo que mide para dar paso a algo más ambicioso: “Ya puedo correr medio maratón sin un desgaste físico exhaustivo. Ahora me toca recortar el tiempo. Cambiar mi dieta y el recorrido”.

Empieza con poco y ve aumenta el ritmo hasta un tope holgado. Si te estás aprendiendo algo nuevo, prueba la técnica de Feymann. Si tu problema es concentrarte prueba la técnica Pomodoro. Si estás escribiendo un blog o libro, ponte de meta escribir 10 páginas al día o 1 entrada a la semana. Si te preparas para una entrevista técnica, practica 1 hora diaria. Si aplica, sigue la Regla de los dos días. No dejes que pasen más de dos días seguidos sin trabajar en ese proyecto o sin practicar para construir ese hábito. Otro buen consejo es buscar una comunidad de personas con quienes crecer e incluso, un mentor o amigo. Recuerda, no tiene que ser perfecto, tiene que hacerse.

Espera la segunda parte el viernes 4 de septiembre del 2020, para terminar de conocer los últimos 3 consejos. ¡No te lo pueden perder!

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